Noches oscuras y frías donde deseas tener entre tus brazos a esa persona tan especial... ¿Nunca os ha pasado? El estar tumbado de madrugada y sentir como una fría y escalofriante brisa te recorre el cuerpo, intentas taparte lo máximo posible pero no consigues alejar ese frío, sigue ahí, como si no se fuese a ir nunca. E ahí cuando te das cuenta que esa frialdad sólo tiene una solución, y que esa solución ésta lejos de tu alcance.
No sé ustedes, pero yo tengo ese problema cada noche, me despierto de madrugada intentando rodear con mis brazos algo que no está; ese vació tan notable que acaba convirtiéndose en la ya nombrada frialdad. Desearía tenerla conmigo, en mi cama, pegada a mi cuerpo y transmitiéndome el calor que me falta... Su calor. Que llene ese vacío que siento cada vez que intento dormir, aún que... Pensándolo bien, si la tuviese dormida entre mis brazos no dormiría, me pasaría la noche entera observando su relajado rostro, sin duda... Vale, tampoco dormiría, pero al menos ya no tendría frío, ni me sentiría sola; y, además, me levantaría con una enorme sonrisa cuando los rayos del Sol que entren por la ventana la despierten... Poder ver su primera sonrisa del día, poder ver mi reflejo en esos hermosos ojos que me observan, poder ser lo primero que vea...
Todo sería tan perfecto si la tuviese aquí, que creo que no querría levantarme de la cama nunca, me quedaría con ella toda la vida bajo un par de sábanas, ella sería mi oxígeno y yo el suyo... ¿Para qué quiero más teniendo sus labios junto a los míos?
Un ojalá que llegue a ser un "Estoy aquí, contigo, y no pienso irme"...
No hay comentarios:
Publicar un comentario