Aquí estamos, en este precioso campo verde lleno de flores. Estamos aquí, sentados uno al lado del otro. Me encanta estar así, apoyada en tu pecho y que estés abrazándome. Me encanta mirar las estrellas junto a ti en esta preciosa noche.
Me miras y sonríes nervioso, metes la mano en tu bolsillo y sacas una pequeña cajita negra. Me vuelves a mirar, clavando tu mirada en la mía, hipnotizándome con tu mirada. Abres la cajita dejando ver un precioso anillo. Simple, sin piedras enormes, como a mi me gusta.
- ¿Quieres casarte conmigo...? -Susurras sin dejar de mirarme a los ojos.
De repente, una sonrisa ilumina mi rostro. Me he quedado sin palabras, tan solo asiento a la vez que, de mis ojos, caen un par de lágrimas. Me colocas el anillo en el dedo corazón y salto sobre ti sin pensármelo dos veces.
Y este es uno de los momentos más felices de toda mi vida. Acabas de pedirme matrimonio y sigo sin creérmelo.
- Te amo - Me susurras acariciando mi mejilla. Acto seguido, acercas tus labios a los míos, fundiéndolos en un dulce beso lleno de alegría y felicidad...
No hay comentarios:
Publicar un comentario