-¿Por qué? ¿Por qué eres así? Te encierras en esa maldita burbuja y eres fría y borde. ¿Por qué no sales? ¡Sal de una vez!
+¿Salir de esta burbuja? ¡Jamás! Esta burbuja me protege. Es mi ayuda. Hace que los palos que vienen hacia mi, duela menos.
-¡ESO NO TIENE NINGÚN SENTIDO!
+Sí que lo tiene. Esa burbuja hace que no me haga ilusiones, que sea negativa y me espere lo peor para que luego, si esa negatividad era verdad, evito desilusionarme y no duele tanto porque me lo esperaba. ¡Esa burbuja es mi protección, mi barrera!
-¡Hace que desconfíes de la gente que no debes desconfiar, te aleja de tus amigos!
+Sí, es muy raro que yo confíe en alguien pero, ¿y qué? También evito confiar en alguien que luego me hará daño.
-Pero eso no es bueno...
+¿Crees que no he intentado salir de ella? ¿Crees que no he intentado explotar esa burbuja? Pero no puedo, porque me ha ayudado muchas veces y no puedo permitirme no tenerla. La cree para eso, para protegerme.
-Debes seguir intentándolo, ¡debes salir!
+¡No puedo! Y la verdad, tampoco quiero. Con ella estoy mejor.
-Pero soy tú, y se que quieres ser feliz.
+Soy feliz con esa burbuja.
-No, no lo eres. No eres feliz. Sé que te gustaría salir de ella. Lo sé, porque yo soy ese lado que quiere que salgas.
Mi discusión conmigo misma. No sé si de verdad merece la pena arriesgarse a salir de esa burbuja y confiar en la gente. Mi lado positivo quiere salir, pero mi lado negativo es más fuerte. No sé que hacer. Mi vida está hecha un lío. Pero de momento, me quedo encerrada en mi burbuja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario