lunes, 20 de febrero de 2012

26. Distance.

Aquí estamos los dos, tirados en este precioso campo lleno de todo tipo de flores. Mirándonos uno al otro. Sin decir nada, pero a la vez diciéndolo todo. Me dedicó una de sus hermosas sonrisas, una de esas sonrisas que me matan, que hace que una electricidad recorra todo mi cuerpo. De esas que tanto me encantan.
En un descuido, cerré los ojos y los volví a abrir rápidamente. Una oscuridad borró todo aquel paisaje. Estaba sola, sola en la oscuridad. De repente, vi algo a lo lejos. Era una silueta. Pude reconocerle, es él. Corrí con todas mis fuerzas, con todas mis ganas. Pero no le alcanzaba. Las lágrimas empezaron a salir, pero yo seguía corriendo. El camino se iba agrandando y él, se estaba alejando. Entonces tropecé y caí. Miré hacia el frente y vi como desaparecía todo rastro de él.


Me desperté con un grito. Supe que había sido una pesadilla y eso me alegraba. Pero mis lágrimas volvieron a salir al recordar que él seguía sin estar aquí. Que la distancia seguía existiendo. Pero respiré hondo y me sequé las lágrimas para levantarme de un salto. No era momento de llorar, estaba segura de que pronto podríamos estar juntos para siempre. Estaba segura de que todo iba a salir bien...

1 comentario: