Si todo iba muy bien ¿cómo hemos acabado así?.
Si esa persona especial estaba ahí, ¿cómo que ahora no está?
Piensas que todo iba bien, que no haces nada mal y va, y desaparece. No paras de llorar, de hacer lo imposible por recuperar a esa persona, pero sabes que todo ha acabado, sabes que ya no te quiere ni quiere volver a estar junto a ti.
Y cuando menos te lo espera, te aparece una racha buena. Una de esas rachas que hacen que el dolor que tienes en el pecho disminuya. No desaparece, pero ya no es un dolor tan intenso. Aún que a pesar de que sigues recordándole, esa racha ha echo que estés mejor. Pero es una de esas rachas que duran poco. Una semana o menos. Y vuelves a recordar cada segundo y cada instante con esa persona. Todo los recuerdos vuelven a ti de golpe. El dolor se hace incluso más intenso que al principio y todo se vuelve negro.
Intentas pensar alguna manera de recuperar a esa persona, de volver a ser feliz a su lado. Pero sabes que eso es imposible. Sabes que no volverá, que ya no te quiere.
Te pasas el resto de tus días llorando sin parar y echándole de menos.
¿Y qué puedes hacer? Nada, absolutamente nada. Tienes ese vacío en tu interior, ese vacío de que te falta algo, o más bien alguien. Alguien que jamás volverá a llenar ese vacío.
Le ves con otras, le ves feliz. Eso te alegra y te mata por dentro a la vez. Desearías que esa felicidad fuera gracias a ti. Pero, como tantas veces has dicho, su felicidad es tu único objetivo. Con o sin ti.
Pero no puedes evitar echarle de menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario